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El reloj

Para ver este relato desde el comienzo ve a: Ensayo

Para ver el anterior fragmento: Nota

“¿Nunca habeis querido volver al pasado? Estar en un determinado lugar o sentir de nuevo aquella sensacion que hace que se te ponga el pelo de punta. Yo siempre quiero volver a sentirme vivo de esa forma. Recuerdo una vez cuando era pequeño: yo estaba en la oficina donde trabajaba mi tia y en un momento de descuido me senté en el sillón del despacho del jefe. Me imaginé como un magnate de los negocios, que todo lo que me rodeaba era mio y que tenía un cierto status social. Eso resultaba bastante abrumador para el niño que era yo entonces, asi que sentí una especie de mareo de satisfacción, como si esos hechos o esa época no me pertenecieran. También recuerdo la primera vez que me senté en una playa. Hacía un dia gris, de esos que me gustan a mi, con todo el cielo encapotado y el mar bravo. Yo sentado en la arena, sintiendo el frio y detrás el viento pasando por las rocas. Creí que podría morir ahí mismo, en esa conexión con la naturaleza más íntima. También es verdad que en el pasado hubo cosas malas, eso no lo dudo, pero volvería a vivirlas con tal de sentirme vivo de nuevo. Ahora estoy aquí encerrado en casa y lo único que me acerca a esa sensación de libertad es correr por el bosque por las mañanas; eso y sentirme acompañado por ella, la chica más guapa que he visto nunca. Para mí es como una rosa salvaje, es decir que parece que se va a comer el mundo desde esa apariencia humilde. Cada vez pienso más en que mi libertad la forman el bosque y ella, ya se que parece tonto pero es así, aunque añoro los lugares que visité y las situaciones que viví.”

Jesús trabajaba como mozo de almacén y todos los días tenía que estar fuera de casa hasta la noche. Su padre murió cuando era bastante joven y desde entonces se hacía cargo de que el dinero llegara a casa. Su madre hacía trabajos ocasionales como coser o limpiar casas, pero casi todas las personas del pueblo les ayudaban como podían. Jesús estaba bastante desencantado con su trabajo, pero era lo mejor que podía conseguir en un pueblo como el suyo por lo que se conformaba con los ratos libres que tenía. No tenía muchos amigos por lo que su mayor diversión era tocar cada noche la guitarra en su habitación, por mucho que se quejara su madre. Esa noche Jesús no paró de pensar en la chica del bosque, y con el pensamiento de la felicidad y la libertad junto a ella se fue quedando dormido. A la mañana siguiente, Jesús volvió a dar su paseo habitual.

“Hoy hablaré con ella. Se que ella sabe que existo y no creo que pueda aguantar más esta situación. Además aún no la he visto por el pueblo, seguro que es de algún lugar cercano, asi que puede descubrirme cosas nuevas del camino que hay desde aquí hsta su pueblo. Sí, eso haré. Primero la saludaré como si nada cuando ella esté corriendo. Ella se acercará a hablarme ya que solo estamos los dos y entonces empezaré a contarle las cosas que hay en mi pueblo, las cosas buenas que hay por los alrededores. Creo que es un tema un poco vacío, pero por algo tendré que empezar.”

De tanto pensar, Jesús no se dió cuenta de que se había pasado el claro donde solía descansar y donde pasaba aquella misteriosa chica. Entonces la vió a lo lejos y por corrió hacia el claro para esperarla allí. A mitad de camino pensó que sería raro si le veía correr hacía la otra direccion y justo pararse en la piedra, asi que se apoyó en un árbol a esperar. A los pocos minutos apareció ella corriendo y cuando iba a pasar por su lado, Jesús la saludó. La chica no se dió cuenta de aquel saludo tan discreto, asi que siguió su camino. Jesús no se dió por vencido y decidió tomar un atajo para podre encontrarse con ella mas adelante y por fin establecer una conversación. Tomó una vereda que estaba a la falda de la montaña cercana al bosque ya que pensó que este sería el camino que le llevaría al triunfo.

Cuanto más corría, más feliz se sentía. Era como una carrera  y él estaba tomando el atajo que lleva más rápido a esa victoria. Lo que sucede es que Jesús no contaba con que el cielo estaba en su contra, por lo que empezó primero a llover de forma moderada para más tarde transformarse en una gran tormenta. Sólo y en mitad de la montaña, decidió meterse en una de las cuevas que había más arriba en la montaña.

tormenta

“No creo que pueda aguantar mucho más, la tierra ha dejado paso al barro y casi no puedo ver nada por la fuerza de la lluvia. Y todo esto gracias a mi fantástica idea de presentarme de esa manera tan “especial” a la chica. Tengo demasiados pájaros en la cabeza, pero claro, ellos no me van a sacar volando de esta tormenta de mil demonios.Espero que las cuevas que hay arriba sigan abiertas y no se haya derrumbado ninguna entrada, y tampoco quiero que al entrar me la encuentre inundada… No se yo si fue una buena idea, pero es la única solución que se me ocurría. Tengo la ropa empapada y seguro que me voy a resfriar por esta mierda de lluvia, total lo que no me pase a mi…”

Parece ser que nuestro amigo había vuelto a encontrar una pequeña aventura, de esas que le hacían recordar que estaba vivo y que no todo estaba visto. En esto, Jesús encontró una abertura en un risco por lo que el cansanció le hizo decidirse por meterse dentro. no había mucha luz ya que el día no lo acompañaba, asi que se quedó lo más cerca que pudo de la salida. A medida que pasaba el tiempo empezó a encharcarse el suelo por lo que cuando le llegó el agua a las rodillas decidió adentrarse más en aquella cueva. Cuando llevaba 50 metros escasos, pisó algo que había en el suelo. Encendió una cerilla y allí encontró lo que parecía un reloj de bolsillo antiguo, el cual marcaba las cinco y veinte. Jesús se preguntó que hacía un reloj en esa cueva, por lo que la respuesta le llegó en cuanto tiró la cerilla al fondo de la cueva: había una mesa y varios papeles destartalados. Esto impactó bastante a nuestro protagonista asi que siguiendo su naturaleza curiosa, fue a ver que era todo aquello. La mesa era una mesa vieja de madera que parecía estar hecha a mano, y los papeles que encontró eran todo un galimatías de dibujos y frases extrañas. Los dibujos mostraban animales salvajes, plantas y varios artefactos extraños que Jesús no supo reconocer. En el centro de la mesa saltaba a la vista un cuchillo que estaba clavado a una hoja de papel…

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