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Déjame entrar

¡Chilla como un cerdo! ¡chilla! ¡chilla!

Soy Oskar, tengo 12 años, 8 meses y 9 días exactamente. Tengo ganas de darle una lección a esos niños que me llaman cerdo. Quiero verlos chillar…

Soy Eli, tengo 12 años, mas o menos… llamame vampiro si quieres, si, me alimento de sangre… mato personas, para poder sobrevivir… pero, ¿qué harías tú? ¡¡¡ponte en mi lugar!!!

Al fin y al cabo no somos tan diferentes, tu los matarías si pudieses, por venganza…

Os hablo de Déjame entrar, podríamos llamarlo película de vampiros, pero en realidad se trata de una bella historia de amor entre dos niños, delicada y brutal a la vez. Un cuento glacial.

Lástima qu Hollywood esté dispuesta a reventarla con el remake. Ya sabeis queridos amigos, Tomas Alfredson, Déjame entrar. No acepte imitaciones.

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Dicen que hay que vivir como si ya hubieras muerto. Eso haré ahora.

Gracias

Pues esta entrada es más que nada para agradecer a Ali que me esté dejando participar en este blog, porque la verdad es que me anima mucho escribir, ya que parece que si no me obligan no lo hago. Ya se que tampoco he escrito mucho, pero siempre pienso en que poner o lo que sea aunque nadie lo lea o muy poca gente. Creo que en verdad el que escribe lo hace porque quiere, como una necesidad, aunque también está bien que otras personas le lean. Pero es más bien una forma de expresión y en cierto sentido un arte.

Es por ello que espero escribir muchas más cosas, o al menos de más calidad, en este blog. Y te doy las gracias a ti porque esto me anima mucho 🙂

Escenas que no se perderan en el tiempo

Y una de ellas es esta escena de la mítica Blade Runner, un películon de ciencia-ficción dirijido por Ridley Scott y basado en el libro “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” de Philip K. Dick.

Simplemente memorable.