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La verdad de las mentiras

Somos muchos los que usamos las mentiras de vez en cuando para salir de un apuro o para no hacer daño a los demás. Esconder cosas que nos parecen vergonzosas o incluso inventar otras para aparentar lo que no somos. Este tipo de trampas son simples hechos inocentes que a la larga se terminan destapando y no hay mucho más castigo que la verdad.

Hay muchas personas que usan las mentiras como una forma de vida. Las tienen tan enraizadas en su propia personalidad que no son capaces de deshacerse de ellas y eso les pasa factura tarde o temprano. A esta clase de personas solemos verlas desde un punto de vista poco simpático. Se convierten en personas solitarias o más bien en “personas parásito” que solo buscan a alguien para poder contagiarle de sus historias y aprovecharse de este. No puedo decir que odie a estas personas porque la mayoría de las veces quieren salir de esta situación pero no pueden porque se ha convertido en costumbre.

A quien sí odio es a la gente que miente para perjudicar a los demás incluyendo su propio beneficio. Esas personas que disfrutan desaciendo relaciones, hábitos o rutinas que no son malas, detruyendo vidas que ni les van ni les vienen. Solo quieren hacer que las personas se separen, pero no por ellos mismos, sino porque ellos entienden la vida desde su propio caso, desde esa soledad a la que se ven empujados desde siempre.

Con ello quiero decir, que las mentiras no son tan malas. A veces mentir es mejor que decir la verdad, pero no siempre claro. La cosa es que las personas deben pensar por sí mismas y oler lo que se les viene encima si alguno de estos parásitos les están acechando. La verdad de las mentiras es que existen para bien o para mal, y que saber usarlas en tu propio beneficio es perjudicial para los demás y al final malo para ti mismo, pero saber usarlas para el beneficio compartido es una cosa muy difícil y de personas muy consideradas con su propio entorno. No quiero decir con esto que os pongais a mentir como locos, pero no seáis tan inocentes como yo he sido a veces ya que poco a poco tuve que aprender que la vida no era de colores con todas las personas. Menos mal que aún hay gente con la que desahogarse agusto porque sabes que son de confianza y que. de un modo u otro, no ganan nada ni les interesa ganar nada contando mentiras sobre tí, ¿verdad?

mentira

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No much chance of survival if the Neon Bible is true

Hoy os traigo una canción

Slumdog Millionaire

No exagero si digo que es la mejor película del 2009, y todos los premios y nominaciones que tiene me dan la razón. Estamos ante la última película de Danny Boyle, el director de Trainspotting. Cuenta la historia de Jamal Malik, un joven de una barriada de Mumbai que, por cosas del destino (no voy a reventar el argumento) acaba concursando en el programa ¿Quién quiere ser millonario?… y ganando. La genialidad de la película reside en el hecho de que el protagonista va relatando su vida a raíz de las preguntas que le formulan en el programa. La técnica utilizada en la película es genial y la banda sonora está perfectamente integrada. ¡Hasta los créditos finales dan ganas de verlos!

No voy a decir nada mas, os dejo el trailer y juzgar por vosotros mismos. Es una de esas pelis que no hay que dejar pasar.

El reloj

Para ver este relato desde el comienzo ve a: Ensayo

Para ver el anterior fragmento: Nota

“¿Nunca habeis querido volver al pasado? Estar en un determinado lugar o sentir de nuevo aquella sensacion que hace que se te ponga el pelo de punta. Yo siempre quiero volver a sentirme vivo de esa forma. Recuerdo una vez cuando era pequeño: yo estaba en la oficina donde trabajaba mi tia y en un momento de descuido me senté en el sillón del despacho del jefe. Me imaginé como un magnate de los negocios, que todo lo que me rodeaba era mio y que tenía un cierto status social. Eso resultaba bastante abrumador para el niño que era yo entonces, asi que sentí una especie de mareo de satisfacción, como si esos hechos o esa época no me pertenecieran. También recuerdo la primera vez que me senté en una playa. Hacía un dia gris, de esos que me gustan a mi, con todo el cielo encapotado y el mar bravo. Yo sentado en la arena, sintiendo el frio y detrás el viento pasando por las rocas. Creí que podría morir ahí mismo, en esa conexión con la naturaleza más íntima. También es verdad que en el pasado hubo cosas malas, eso no lo dudo, pero volvería a vivirlas con tal de sentirme vivo de nuevo. Ahora estoy aquí encerrado en casa y lo único que me acerca a esa sensación de libertad es correr por el bosque por las mañanas; eso y sentirme acompañado por ella, la chica más guapa que he visto nunca. Para mí es como una rosa salvaje, es decir que parece que se va a comer el mundo desde esa apariencia humilde. Cada vez pienso más en que mi libertad la forman el bosque y ella, ya se que parece tonto pero es así, aunque añoro los lugares que visité y las situaciones que viví.”

Jesús trabajaba como mozo de almacén y todos los días tenía que estar fuera de casa hasta la noche. Su padre murió cuando era bastante joven y desde entonces se hacía cargo de que el dinero llegara a casa. Su madre hacía trabajos ocasionales como coser o limpiar casas, pero casi todas las personas del pueblo les ayudaban como podían. Jesús estaba bastante desencantado con su trabajo, pero era lo mejor que podía conseguir en un pueblo como el suyo por lo que se conformaba con los ratos libres que tenía. No tenía muchos amigos por lo que su mayor diversión era tocar cada noche la guitarra en su habitación, por mucho que se quejara su madre. Esa noche Jesús no paró de pensar en la chica del bosque, y con el pensamiento de la felicidad y la libertad junto a ella se fue quedando dormido. A la mañana siguiente, Jesús volvió a dar su paseo habitual.

“Hoy hablaré con ella. Se que ella sabe que existo y no creo que pueda aguantar más esta situación. Además aún no la he visto por el pueblo, seguro que es de algún lugar cercano, asi que puede descubrirme cosas nuevas del camino que hay desde aquí hsta su pueblo. Sí, eso haré. Primero la saludaré como si nada cuando ella esté corriendo. Ella se acercará a hablarme ya que solo estamos los dos y entonces empezaré a contarle las cosas que hay en mi pueblo, las cosas buenas que hay por los alrededores. Creo que es un tema un poco vacío, pero por algo tendré que empezar.”

De tanto pensar, Jesús no se dió cuenta de que se había pasado el claro donde solía descansar y donde pasaba aquella misteriosa chica. Entonces la vió a lo lejos y por corrió hacia el claro para esperarla allí. A mitad de camino pensó que sería raro si le veía correr hacía la otra direccion y justo pararse en la piedra, asi que se apoyó en un árbol a esperar. A los pocos minutos apareció ella corriendo y cuando iba a pasar por su lado, Jesús la saludó. La chica no se dió cuenta de aquel saludo tan discreto, asi que siguió su camino. Jesús no se dió por vencido y decidió tomar un atajo para podre encontrarse con ella mas adelante y por fin establecer una conversación. Tomó una vereda que estaba a la falda de la montaña cercana al bosque ya que pensó que este sería el camino que le llevaría al triunfo.

Cuanto más corría, más feliz se sentía. Era como una carrera  y él estaba tomando el atajo que lleva más rápido a esa victoria. Lo que sucede es que Jesús no contaba con que el cielo estaba en su contra, por lo que empezó primero a llover de forma moderada para más tarde transformarse en una gran tormenta. Sólo y en mitad de la montaña, decidió meterse en una de las cuevas que había más arriba en la montaña.

tormenta

“No creo que pueda aguantar mucho más, la tierra ha dejado paso al barro y casi no puedo ver nada por la fuerza de la lluvia. Y todo esto gracias a mi fantástica idea de presentarme de esa manera tan “especial” a la chica. Tengo demasiados pájaros en la cabeza, pero claro, ellos no me van a sacar volando de esta tormenta de mil demonios.Espero que las cuevas que hay arriba sigan abiertas y no se haya derrumbado ninguna entrada, y tampoco quiero que al entrar me la encuentre inundada… No se yo si fue una buena idea, pero es la única solución que se me ocurría. Tengo la ropa empapada y seguro que me voy a resfriar por esta mierda de lluvia, total lo que no me pase a mi…”

Parece ser que nuestro amigo había vuelto a encontrar una pequeña aventura, de esas que le hacían recordar que estaba vivo y que no todo estaba visto. En esto, Jesús encontró una abertura en un risco por lo que el cansanció le hizo decidirse por meterse dentro. no había mucha luz ya que el día no lo acompañaba, asi que se quedó lo más cerca que pudo de la salida. A medida que pasaba el tiempo empezó a encharcarse el suelo por lo que cuando le llegó el agua a las rodillas decidió adentrarse más en aquella cueva. Cuando llevaba 50 metros escasos, pisó algo que había en el suelo. Encendió una cerilla y allí encontró lo que parecía un reloj de bolsillo antiguo, el cual marcaba las cinco y veinte. Jesús se preguntó que hacía un reloj en esa cueva, por lo que la respuesta le llegó en cuanto tiró la cerilla al fondo de la cueva: había una mesa y varios papeles destartalados. Esto impactó bastante a nuestro protagonista asi que siguiendo su naturaleza curiosa, fue a ver que era todo aquello. La mesa era una mesa vieja de madera que parecía estar hecha a mano, y los papeles que encontró eran todo un galimatías de dibujos y frases extrañas. Los dibujos mostraban animales salvajes, plantas y varios artefactos extraños que Jesús no supo reconocer. En el centro de la mesa saltaba a la vista un cuchillo que estaba clavado a una hoja de papel…

Nota

Para ver este relato desde el comienzo ve a: Ensayo

Creo que mis palabras ya no sirven de nada. Lo que digo ya no inspira ni mueve a nadie. Poco a poco también van perdiendo sentido para mi. Dicen que cada persona es un mundo o un universo entero, pero por mucho que lo seas, si estas solo contigo mismo, no importa ser todo lo grande que quieras. Me refiero a estar solo en el sentido de la misma soledad, no en el sentido de todas esas frases que te dicen tus amigos para consolarte: no estas solo, nos tienes a nosotros. Yo me refiero a la soledad del ser, de la incomprensión. Muchas veces me siento como un director de teatro. Yo quiero que la obra sea un éxito rotundo, quiero que mis actores disfruten consu trabajo y demás. Espero un comportamiento mínimo de ellos. Ahora imagina que ningún actor encaja con su papel, que no saben llevarlo y que además el escenario es el equivocado. Así es como me siento yo.

No quiero la misericordia ni dar pena. Mi vida es así, al igual que la tuya es feliz porque te sientes bien con tus amigos o con tu novia. Yo en realidad no estoy solo, tengo pareja y amigos. Se podría decir que son maravillosos, que cualquiera se sentiría en el cielo con ellos. Pero yo soy así, una persona incomprendida, y no me siento agusto con nadie. Solo espero que en mi soledad rodeado de gente sea feliz, o al menos que no me afecte tanto. Quizás pienses que exijo demasiado a los demás, que espero una serie de comportamientos que no pueden realizarse… te diré que me desvivo por cualquiera y que nadie me lo agradece en lo más mínimo. Ningún detalle me merezco parece ser. Me pueden decir mil veces cosas más o menos bonitas, justificando que soy una persona buena, pero eso está vacío si no hay hechos que demuestren lo que dicen. No me considero exigente ni neurótico ni nada por el estilo con mi comportamiento, solo pienso que no pertenezco a este lugar. No creo que haya nadie como yo en el mundo, la verdad es que no se lo deseo a nadie. Mucha gente llena su vida con una pareja, unos amigos, una afición y demás cosas, pero yo necesito algo que está por encima de eso y que a la vez es muy común. Necesito una persona que sea más o menos como yo, pero yo soy demasiado complejo. Creí encontrarla varias veces, pero siempre al cabo del tiempo se desvanece y prefiero guardar silencio y estar acechante como un gato.

No intentes comprenderme o pensar que tienes la solución a mis problemas. El problema soy yo y lo demás. Todo es el problema y a la vez nada tiene tanto significado como para llegar a tener importancia. Pero choco con la realidad, con su gente, con su tangilibilidad y conmigo mismo. Algunas veces veo un reflejo de mi en la realidad y me asusta ver lo común que puedo llegar a ser. Estar al nivel de los demás. Con esto no desprecio a nadie, no digo que sea un nivel superior o inferior, pero digo que son cosas distintas, como pintar un cuadro o navegar en barco. Tengo varias aficiones, tengo buenos temas de conversación, soy bastante sociable y nadie se espera nada malo ni sorprendente de mi. Yo soy ese que siempre esta ahí y que si está me da igual y si no está no puedo seguir. Se puede reducir a un “ni contigo ni sin ti”. Estoy cansado de eso, de ser solo una sombra que a veces es útil. Estoy cansado de ser el pañuelo de todos y que los desechos me los quede yo. Estoy harto de ser para todos ese símbolo de seguridad.

Nunca me volvereis a ver, mañana no estaré aquí. Para un futuro, tomad más en cuenta a la gente que os rodea, que puede que aunque no lo creais necesitan tanto apoyo y tanta colaboración como ellos os estan dando.

Lucía

Vuela esta canción
para ti, Lucía.
La más bella historia de amor
que tuve y tendré.
Es una carta de amor
que se lleva el viento
pintado en mi voz
a ninguna parte
a ningún buzón.

No hay nada más bello
que lo que nunca he tenido.
Nada más amado
que lo que perdí.
Perdóname si
hoy busco en la arena
una luna llena que
arañaba el mar.

Si alguna vez fui un ave de paso,
lo olvidé para anidar en tus brazos.
Si alguna vez fui bello y fui bueno,
fue enredado en tu cuello y tus senos.
Si alguna vez fui sabio en amores,
lo aprendí de tus labios cantores.
Si alguna vez amé.
Si algún día
después de amar, amé,
fue por tu amor, Lucía.
Lucía…

Tus recuerdos son
cada día más dulces.
El olvido sólo
se llevó la mitad,
y tu sombra aún
se acuesta en mi cama
con la oscuridad,
entre mi almohada
y la soledad.

Entrada dedicada a JF. Si alguna vez amé fue contigo.

How I wish… How I wish you where here

So, so you think you can tell Heaven from Hell,
blue skies from pain.
Can you tell a green field from a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?
And did they get you to trade your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees?
Hot air for a cool breeze?
Cold comfort for change?
And did you exchange a walk on part in the war for a lead role in a cage?
How I wish, how I wish you were here.
We’re just two lost souls swimming in a fish bowl, year after year,
Running over the same old ground.
What have you found? The same old fears.
Wish you were here.